Lo primero es que nada más entrar te damos una formación para garantizarnos que tanto tú como tus compañeros tenéis un buen nivel de base y a partir de ahí avanzamos.
Lo segundo que te mandamos a casa o te entregamos en mano (dependiendo de la modalidad) un libro de +700 páginas para acompañar al estudio.
Lo tercero que las clases van directas al grano y no perdemos el tiempo en rellenar de decenas de horas de contenido paja el dossier formativo para parecer más competentes.
Lo cuarto que te facilitamos todo lo que necesitas para dar un buen servicio como entrenador, desde herramientas Excel hasta plataformas de gestión de clientes para que te centres en lo que eres bueno, entrenar a personas.
Lo quinto que te formamos en sistemas de captación de clientes, redes sociales, ventas, fidelización, marketing… para que puedas llegar a vivir de esto.
Lo de “llegar a vivir de esto” suena muy a vendehúmos, lo sé, pero si no aprendes todo esto en vez de definirte como “entrenador personal” te definirás mejor como “camarero a media jornada mientras que entreno de vez en cuando a alguien, cuando van saliendo los clientes… pero sí, estudié CAFD”.
Lo sexto, que todos los profesores son entrenadores personales que tienen clientes e incluso centros de entrenamiento personal con entrenadores a su cargo.
Creo que se ve por dónde van los tiros…